El abonado, en la encrucijada de los canales de cable
Morgado, el rostro de Cablín, aún no se rinde

Claudio Morgado es el hombre orquesta: es profesor de música, trabaja en "El acomodador", participó en la primera película en tres dimensiones de América latina, acaba de presentar un proyecto de programa infantil para ATC y prepara otro para Canal 9. Pero por estos días, uno de los instrumentos de su orquesta no afina: Cablín, la señal infantil que integraba VCC y de la que participaba desde su creación, recibió el ultimátum y hoy dejará de existir.

"Uno paga el abono y de repente te cambian la programación. Es demasiado arbitrario, ¿no?", se queja Morgado ante el conflictivo panorama que se concretará hoy.

"A nosotros no nos dijeron nada oficialmente. Pero sabemos, por lo que se comenta en los pasillos, que en Multicanal ni siquiera abrieron la carpeta con la nueva propuesta que había presentado Ricky Cavanna, el productor general de Cablín", dice Morgado a La Nación .

En pocas palabras, este canal, que nació en septiembre de 1994 y que fue hasta hoy la única señal infantil hecha completamente en la Argentina, desaparecerá de las pantallas. Puede que por un mes más se vean todavía sus dibujos animados o viejos programas. Pero de hecho, sus conductores no grabarán más en los estudios, no se colgarán más para aparecer patas para arriba en la pantalla ni harán las preguntas profundas para los más pequeños.

A Morgado, la "mala" noticia le llegó "de casualidad" el viernes último.Y aunque ese día se deprimió, sabe que Cablín, con sus ideas y su gente, "tiene muchas posibilidades". No en el cable, claro, donde la suerte ya está echada. "Empezamos a preparar algo para Canal 9. Ellos ya nos habían llamado para hacer algo con la gente de Cablín. Así que ahora vamos a aprovechar que no tenemos contratos de exclusividad con nadie para preparar una propuesta", contó.

El señor inquieto

En 1985, cuando una cámara de TV lo enfocó, la vida de Morgado cambió para siempre. En ese entonces, sólo tocaba el piano, fuera de pantalla, en "El agujerito sin fin", el programa que emitía al mediodía Canal 13, con Julián Weich en la conducción. Pero bastó que entrara una vez en foco para que advirtiera esa veta suya que le abrió otros caminos.

Con ese horizonte, el hombre de los mil proyectos en puerta parece inagotable. Se entusiasma tanto con su participación en "El acomodador", que se emite por Volver, con Eduardo de la Puente, como narrando las peripecias que sufrió el proyecto que presentó Alfredo Casero y del que formaba parte. El todavía no se da por vencido con "Hormigas", el ciclo en cuestión. Es más, está convencido de que cuando pase la fiebre del Mundial y los bolsillos enflaquecidos de las emisoras vuelvan a llenarse, habrá un espacio para ellos.

"Es un programa caro, pero tampoco es una barbaridad. Creo que se invirtió mucha plata por el Mundial y ahora hay que achicar costos. Esa es la respuesta que me doy. Porque lo cierto es que vieron el piloto en Nickelodeon y en Discovery Channel y gustó mucho".

Mientras tanto, no se queda quieto. Por estos días, desempolvó su profesión de músico -que tampoco tenía tan escondida- y abrió una escuela en Belgrano para enseñar piano a un grupo de alumnos.

Una pinturita

Y como si eso no le llevara suficiente tiempo, preparó además un proyecto de programa infantil y lo llevó a ATC.Básicamente, la idea del ciclo es enseñar pintura a los niños de un modo entretenido. La fórmula está un poco emparentada con la película "Los sueños de Akira Kurosawa". "La idea es hacer un programa de media hora donde un pintor personifica a un artista reconocido y yo hago las veces de amigo. El está pintando, como si fuera Van Gogh, por ejemplo, un campo de girasoles, y me cuenta cómo lo hace. Entonces, en un momento, él me invita a entrar al cuadro para enseñarme cómo se hace y cómo es".

En ese plan hiperactivo, Morgado se subió también al tren de una película de veinte minutos en tres dimensiones que se estrenará a mediados de julio. El film, del que participaron también Manuel Wirtz y Verónica Llinás, cuenta la historia de dos científicos que quieren construir un rayo rejuvenecedor. "Es la primera película en tres dimensiones. Y además de los anteojitos que te permiten ver así, cae agua, las butacas se mueven, hay distintas sensaciones térmicas...", se entusiasma como un chico. Evidentemente, Morgado forma parte del grupo de los optimistas que suelen ver "lo bueno por venir". En ese camino, anota proyectos y sueña nuevos programas, esperando afinar su múltiple orquesta, para que ningún instrumento deje de sonar.